Fecha de publicacion : Jue, Abr 30th, 2015

Iglesia San Dionisio



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La parroquia fue erigida por decreto del Primer Obispo de Santo Domingo, Fray García de Padilla el 12 de Mayo de 1512. Siendo ya parroquia por esta fecha hay que pensar que el culto de la Virgen Santísima, bajo cualquier advocación comenzó ya en esos días, lo qué unido a la vecindad de los hermanos Trejo por aquellos años hace pensar que el culto de Nuestra Señora de la Altagracia con carácter popular no está muy distante de aquellos primeros tiempos.

Señala Monseñor Juan Félix Pepón, Primer Obispo de Higüey que: “La construcción del templo que sustituyó a la vieja ermita techada de paja, donde tuvo su primer asiento el culto a Nuestra Señora de la Altagracia se debió principalmente al Canónigo Alonso de Peña, quien aportó para ello sus propios recursos económicos y la dirección de los trabajos, y al Mayordomo del Santuario, Don Simón de Bolívar, quinto abuelo del Libertador de América del Sur, quien gestionó la ayuda necesaria para su terminación. La obra de fábrica comenzó entre los años 1567 y 1569, y terminó en 1572 cuando el templo fue consagrado por el Arzobispo Fray Andrés de Carvajal”.

Para aquella época la población de Higüey contaba con unos trescientos habitantes y en días laborables se mantenía prácticamente desierta, pues todos, hombres y mujeres laboraban la tierra en los campos aledaños y el Santuario era el único centro que conseguía agruparlos dándole una conciencia de comunidad social.

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El Santuario

IglesiaLa histórica villa de Salvaleón de Higüey, fundada hacia fines el año 1 5030,) por Juan de Esquivel, conquistador de Jamaica y blasonada con escudo real concedido por la reina de España Doña Juana, tiene el Primer Santuario de María en América.

Respecto a la antigüedad del santuario de Higüey: Nos atenemos a lo que en fecha 25 de Julio del 1664, afirmó al rey de España el Arzobispo de Santo Domingo, Don Francisco de la Cueva Maldonado: Que “el templo de Nuestra Señora de la Altagracia, que está en la villa de Higüey en esta isla, es el primero Santuario que hicieron los católicos en ella, cuando las católicas armas de V.M. la conquistaron en su principio, con que viene a ser el Santuario primero de estas Indias” Documento reproducido por el Padre Cipriano de Utrera, bajo el numero XVII.

Y conforme a esta aseveración, que no alguna, hemos sostenido que el Santuario de Higüey es el más antiguo de América.

El actual templo de mampostería se comenzó a edificar a mediados del siglo XVI por el Canónigo don Alonso de Peña y el Mayordomo don Simón de Bolívar, quinto abuelo del Libertador de la América del Sur. Esta sólida construcción que ha resistido inconmovible como una roca todas las inclemencias del tiempo, tiene una sola nave, sobria con techo en forma abovedada, que sostienen cinco arcos, de elegante y sencilla robustez. La cúpula forma una media naranja completa y una concha cobija el sitio que ocupa el altar mayor. Una estrella formada de piedra es la decoración de la cúpula; en los arcos lucen incrustados en serie hermosos rosetones.

El Altar Mayor, en cuyo centro se destaca el nicho de plata que guarda el Santo Retablo, es obra de arte del Siglo XVI, magnífica, ejecutada en rica caoba tallada a mano. La mesa del altar luche un artístico frontal de plata, metal que cubre también las gradas y el Sagrario.

La parte exterior del templo es sencilla, así como la torre o campanario, de escasa elevación, que guarda sonoras campanas donadas por el piadoso caballero don Joaquín Alfáu en el año de 1864, quien también obsequió el pavimento de mármol del templo en el año 1876.

El Santuario atesora valiosísimas prendas de valor histórico, que son objeto siempre de la curiosidad de los visitantes. Entre otras se encuentran principalmente: El marco de oro y plata de la Virgen con incrustaciones de piedras preciosas, destacándose en él la rica esmeralda rodeada de brillantes, que Su Santidad Pío X regaló a nuestro bien recordado Arzobispo Adolfo Alejandro Nouel en ocasión de su elección como Presidente de la República, y que ese Ilustre Prelado donó a la Virgen de la Altagracia como segura prenda de su amor y acendrada devoción; una gigantesca y artística Custodia de oro de la época colonial; un elegante trono de plata con incrustaciones y campanillas de oro de] año 1811 para las procesiones del Sagrado Cuadro de la Virgen; un vistoso Guión de plata obsequio del Presidente de la Real Audiencia de Santo Domingo en el año de 1737. Igualmente, de oro y plata un Porta Viático, un Crucifijo, dos cálices y copones, seis varas del Palio, cruz y ciriales parroquiales, candelabros y floreros, y otros objetos del culto, de plata antigua.

Hoy la joya de mayor valor histórico, religioso, espiritual y material con que cuenta el santuario, es la hermosa corona de oro y piedras preciosas, rematada en una cruz de diamantes que sostienen dos ángeles de oro macizo, de siete quilos de peso, que fue confeccionado con el oro y alhajas donados por el pueblo dominicano para su Canónica y Pontificia Coronación, celebrada sobre el Altar de la Patria el 15 de Agosto del año de 1922. (Memorias de la Basílica Menor. Pag. 17).

Fuente



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